martes, 29 de diciembre de 2009

La ética del estudiante

La ética trata del estudio de la moral humana, siendo ésta el conjunto de normas y lineamientos que marcan la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto.
Ahora bien, es difícil decidir hasta donde estos lineamientos pueden ser parte de nuestra formación académica, ya que en algunos casos la transgresión está al acecho, cuando en labor de campo entrevistamos a una persona emocionalmente alterada, o cuestionamos el mal ejercicio de alguna autoridad, nuestra labor se vuelve imprudente e incluso reprobable.
A lo que voy es que lo que para mí es correcto, puede no serlo para ti.
Yo necesito trabajar, y te entrevisto sin importarme tu poca disponibilidad para contestar mis preguntas. Necesito la información para distribuirla, sin importarme tu estado anímico.
Otra cosa más, se nos pide no utilizar las respuestas de los compañeros. “No copiar”, pero no siempre se trata de un plagio, si no de una complementación de nuestras propias ideas, un enriquecimiento.
Tenemos que fomentar el intercambio como parte de la mencionada “ética” ya que si no lo hay se vuelve una mera conceptualización idealista, sin utilidad.
Si asumimos el concepto general de lo socialmente aceptado como “correcto” incurrimos en la despersonalización. Y con esto no quiero decir que la amoralidad sea una opción viable, si no que hablando de la actualidad y citando un ejemplo, es imposible entablar una conversación con la persona que nos acompaña en el transporte público. Esto es porque nuestra moral dice que hablar con “extraños” no es “bueno”. Pienso que debemos desarrollar una serie de preceptos personales y hacer lo posible por cambiar (al menos individualmente) la trastornada moral actual.
Como estudiantes debemos promover el intercambio, la creatividad y el acercamiento con los profesores, ya que desgraciadamente son pocos los que se toman el tiempo para regalarnos experiencia y no solo palabras no aplicadas.
Todo esto es una breve nota de algunos aspectos en donde interviene el discernimiento de lo “correcto-incorrecto”, sin duda falta espacio, pero espero dejar en claro la importancia de hacerse de conclusiones propias y no imitar las conductas ajenas que en nada benefician a la sociedad.

Sergio Peláez, FES-Aragón-UNAM

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